HISTORIAS PARA NORMALES -
La historia de Manuel que se fué a por tabaco y nunca más regresó a casa
El tipo hizo la mítica real y ahora ya nadie sabe nade de él. Algunos dicen que ha sido abducido por los extraterrestres del más allá pero quién sabe

Es un máquina y el que diga lo contrario miento
RAMÓN DOMINGUEZ
KETOS ARTWORK
18 de enero de 2026, 21:20:30
Manuel Fernández salió de su casa una tarde cualquiera con una frase sencilla y cargada de promesas: “Voy a por tabaco y vuelvo ahora”. Era una frase rutinaria, cotidiana, inofensiva. Nadie imaginaba que aquellas palabras serían las últimas que escucharía su familia… al menos en persona.Han pasado años. Quizá décadas. El calendario ya no se pone de acuerdo. Manuel no volvió.Entre el mito y la leyenda urbana
En su barrio, Manuel ya no es solo un vecino ausente: es un concepto. Algunos dudan incluso de que haya existido realmente. Otros aseguran que sí, que era real, que lo vieron cruzar la esquina con paso decidido y las manos en los bolsillos. Desde entonces, el misterio ha crecido hasta adquirir dimensiones casi épicas.Hay quien sostiene que Manuel simplemente se perdió en el estanco, atrapado en una cola infinita que desafía las leyes del espacio-tiempo.
Otros van más allá y aseguran que fue reclutado para una misión secreta de la que no puede hablar. Las teorías más atrevidas apuntan a una abducción extraterrestre: “Salió a por tabaco, pero acabó en otra galaxia”, comenta un vecino que prefiere mantenerse en el anonimato.Una familia que sigue esperando
En casa de Manuel, la esperanza sigue encendida. La silla donde se sentaba permanece en su sitio. El cenicero, intacto. “Yo creo que volverá”, afirma un familiar con serenidad resignada. “Quizá el tabaco estaba muy lejos”.Cada Navidad se pone un plato más en la mesa, por si acaso. Cada vez que suena el timbre, alguien piensa lo mismo: ¿será él?Manuel, símbolo de una generación
Con el tiempo, Manuel Fernández se ha convertido en símbolo. En advertencia. En excusa. Su nombre se menciona cuando alguien tarda demasiado, cuando una promesa se alarga más de la cuenta, cuando alguien desaparece sin dar explicaciones.—No tardes, que no quiero que hagas un Manuel —se escucha ya en conversaciones cotidianas.La única verdad conocida
Las autoridades nunca emitieron un comunicado oficial. No hubo investigación formal. No hubo pistas. Solo rumores, silencios y una pregunta sin respuesta.Hay quien dice que es un mito. Otros prefieren llamarlo conspiración.
Algunos están convencidos de que se lo llevaron los extraterrestres.Pero hay algo en lo que todos coinciden: Solo Manuel sabe dónde está Manuel.






